Libre albedrío VS determinismo en «Niebla» de Miguel de Unamuno

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Las palabras «libre albedrio» aparecen desde el principio de la obra

En el prólogo de Víctor Goti la obra cambia en un juego entre libertad y determinismo. En el momento en que Unamuno cuestiona la sinceridad sobre lo que Goti afirma acerca de la muerte de Augusto Pérez, declara que solo uno de ellos puede tener el libre albedrio, o Augusto Pérez o él.

El autor prohibe que los personajes tengan libre albedrio (él decide que va a pasar con ellos)

Además, en esta obra aparece una paradoja: el cambio de las palabras de Unamuno. El autor no puede decidir por sus criaturas, pues no tiene el libre albedrío. Se incorpora la idea de Dios, una idea incompatible con el concepto de la libertad del hombre. Podemos decir que se contradice constantemente durante su obra.

Por la boca de un personaje, Unamuno incorpora estas palabras: «El hombre no hace sino buscar en los sucesos, en las vicisitudes de la suerte, alimento para su tristeza o alegría nativas. Un mismo caso es triste o alegre según nuestra disposición innata» (Unamuno, M., Niebla, Edición Luarna, p. 191). Como humanos, tenemos en nuestros genes el determinismo. El determinismo representa una orientación que nos hace llegar en el punto del sufrimiento. Augusto parece tener una incapacidad de tomar decisiones esenciales. El abismo de la libertad hace a Augusto sentir falsas seguridades.

La forma de argumentar su suicidio representa el determinismo de este personaje. Augusto siente que no hay otro remedio para terminar con el sufrimiento: «tengo mi carácter, mi modo de ser, mi lógica interior, y esta lógica me pide que me suicide» (Unamuno, M., Niebla, Edición Luarna, p. 652)

El autor se presenta  como un Dios de su mundo, como una divinidad neoplatónica. Lo creado es su obra que se sucede como una imagen de la eternidad.

Descubre aquí más detalles sobre la obra.

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