Lactancia materna vista a través de los ojos del bebé

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No es ninguna novedad el hecho de que la lactancia materna o si amamantamos o no, son temas bastante controvertidos. Todas las personas que nos rodean, tienen algo que decir o que comentar. Todos tenemos una opinión acerca del tema de la lactancia, sin importar si somos hombres o mujeres.

Antes de ser madres, como pasó también en mi casa, no sentimos la necesidad de ofrecer el seno a nuestro bebe. Pero, cuando vemos por primera vez a nuestro bebé, todo lo que habíamos pensado antes cambia por completo.

Después de una solo mirada entre la madre y el bebé, nace una conexión que no se puede definir. Ahora somos madres y al lado de nuestro bebé sabemos que hacer y cómo ofrecerle al pequeño todo lo que necesita.

Por desgracia, varias veces nos dejamos influenciadas por otros. Por eso, muchas de las madres renuncian a amamantar a sus pequeños. Una cosa así era a punto de pasarme a mí. Muchos me decían que mi niña no tomaba peso como mostraban los gráficos. Los consejos fueron que le ofreciera el biberón. Con lágrimas en los ojos, durante un tiempo les hice caso, hasta que vi que poco a poco mi bebé empezó a rechazar el seno.

Eso pasó cuando mi niña tenía solo 3 meses de vida. Con muchos esfuerzos y lágrimas, conseguí al final amamantar exclusivamente.

Desde ese momento elegí obedecer sólo mi instinto materno. Y creo que no me he equivocado en nada. Tengo una hermosa y saludable bebé que ahora tiene 1 año y 6 meses de vida y pesa 12 kilos.

La OMS define el proceso de amamantar como un derecho fundamental humano. Es el derecho de todas las madres. Es el derecho de todos los bebés.

¿Pero qué piensan realmente los bebés?

A continuación, les dejo las confesiones de algunas madres que se han tomado un poco de su tiempo para contestar a esa pregunta.

Nicoleta S:

«Mi bebé todavía es pequeño, tiene 9 meses y no habla, pero ama muchísimo el pecho de su madre. Con él no supe que es ese estirón… ¡nunca rechazó el pecho!

¡Se quedaría en el pecho 24/24 si lo dejara!

Si él se queda con mi marido, cuando vuelvo y me ve, llora hasta ofrecerle el pecho. 1 minuto en el pecho de su madre es suficiente para tranquilizarse. En otras ocasiones, cuando mi marido viene en la cocina con él y me ve, se inclina y quiere desnudarme para darle su leche mágica.

¡Un sentimiento que no se puede describir en palabras!»

Andreea P:

«Mi hija acaricia mi pecho mientras come. Pasó cientos, tal vez miles de horas allí, y seguimos continuando. Por las noches, su abuela la acuesta y si se despierta, alrededor de las 23.00-23.30, también su abuela la acuesta de nuevo. Pero, cuando me voy a la cama a su lado, no puedo olvidar su sonrisa de satisfacción en la esquina de su boquita cuando me siente a su lado. Casi siempre se despierta porque siente mi presencia. Viene suavemente hacia mi pecho, sonriendo cálidamente con un gran alivio en su rostro.»

Silvia M:

«Para mí hija, el pecho de su madre representa “su vida”, 1 año y 8 meses de amor para ‘Tetaa’. Así es como lo llama. Busca todo el día el pecho con sus manos o con sus gritos, no se duerme sin amamantarla.»

Maria P:

«Mi hijo grita por el pecho tan fuerte como puede. No importa dónde estemos, él siempre grita hasta que recibe el pecho.»

Elena S:

«Estoy amamantando a mi hija desde hace 2 años. Para mí, es el sentimiento más gratificante. Para ella, ‘teta’ es algo que no debe faltar. Lo acaricia, duerme junto a mi pecho, es su consuelo cuando cae y se lastima. Si le doy algo bueno para comer, ella también le ofrece a su ‘teta’. También le muestra sus juguetes favoritos. Cuando ya no quiere comer, dice al peche ‘hasta luego’ y lo cubre con la camisa.»

Silvia R:

«Mi hija decía: Mama, amo a ‘Tisi’ y nunca la dejare (leerse con énfasis). Está bien, lo voy a dejar cuando vaya a la escuela, ¡lo prometo!

Ahora tiene 4 años y comió leche materna hasta la edad de dos y 2 meses. Ella todavía mantiene una estrecha relación con el seno, como si fuéramos 5 en la familia, no 3. Cuando está cansada, triste, enferma, lo busca y se clava la nariz en el pecho como si quisiera inhalar un pequeño olor de leche que desapareció desde hace un tiempo. Cuando está feliz, lo acaricia y le dice que lo cuidara siempre. Creo que la mayoría de nosotras hemos leído en los ojos de nuestros pequeños la satisfacción, la felicidad y la tranquilidad cuando los amamantábamos.»

Aquí puedes leer sobre los beneficios de la leche materna y la Semana Mundial de la Lactancia Materna.

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