El trabajo de casi mil soldados españoles en la frontera rusa.

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España quiere posicionarse como uno de los principales aliados de Ucrania y aumenta su presencia en las misiones de la OTAN.

Un grupo de carros de combate con las banderas de sus países izadas en la parte superior avanzan a toda velocidad por un campo embarrado. Llegado el momento, frenan en seco, cargan el cañón y disparan. Aquello parece el Dakar de las Fuerzas Armadas. Y España es el vencedor. Hace dos semanas se celebraron las maniobras Iron Spear en la base Adazi, a 20 kilómetros de Riga, la capital de Letonia. Fueron unos ejercicios en los que los blindados de infantería debían detectar a un enemigo de derribarlo, un adiestramiento que forma parte de los ejercicios que hace el destacamento de la OTAN que desarrolla la misión Presencia Avanzada Reforzada.

Esa era una de las últimas maniobras de los españoles que se encuentran en Letonia, pues en apenas semanas terminan seis meses de misión antes de que llegue un relevo de otros 600 militares nacionales con un objetivo: velar por las fronteras de la OTAN. España ha aumentado su presencia en las misiones de la Organización con el objetivo de posicionarse como uno de los principales aliados de Ucrania en la guerra. En el caso de Letonia, son grupos de batalla preparados para el combate que desde 2014 trabajan en Estonia, Letonia y Lituania. En cada país hay un equipo conformado por fuerzas armadas de distintas nacionalidades y España participa en la misión de Letonia. Lo hace desde que Rusia se anexionó de manera ilegal la península de Crimea en 2014. Sin embargo, cuando Putin atacó de nuevo Ucrania el pasado febrero, y animados por el cambio de política de Sánchez, que ha dado más protagonismo a Defensa, la ministra Margarita Robles anunció que aumentarían el número de efectivos en la frontera Este de la OTAN. Así, se ha terminado doblando la cifra, de las 300 iniciales hasta alcanzar 600.
Los militares españoles que tomarán el relevo a los que estos días acaban misión en Letonia se han preparado para su cometido en el campo de maniobras de San Gregorio, donde han estado de adiestramiento desde el 18 de noviembre hasta el pasado viernes. Uno de los ejercicios más importantes para verificar su preparación se celebró con fuego real y bajo la atenta mirada de Felipe VI. Que el jefe del Estado acudiera a esa certificación es una prueba más de cómo se quiere remarcar la importancia para España de la posición en la OTAN como un aliado firme y comprometido.

En esas maniobras, los militares dispararon un misil contra carro Spike, que es una de las armas que ha mandado España a la misión. Defensa también aporta obuses M-109A5E, un radar Arthur, seis carros de combate Leopardo y 14 vehículos Pizarro, un sistema de misil antiaéreo avanzado (NASAMS), vehículos acorazados TOA M113, morteros embarcados, Vehículos de combate Zapadores, aeronave no tripulada Raven…
Pero España no sólo participa en misiones del Ejército de Tierra. El pasado 1 de diciembre ocho Eurofighters españoles aterrizaron en la base aérea de Fetesti, en Rumanía. Un destacamento formado por 130 militares se integró en la misión Policía Aérea Reforzada que trabajan para garantizar la seguridad del espacio aéreo de los miembros de la OTAN y permanecerán allí hasta el próximo 31 de marzo. La misión nace con la vocación de vigilar todos los movimientos de los más de 30.000 aeronaves que sobrevuelan territorio europeo al día. La Organización desplegó esta misión en 2014, y en esta nueva participación, España ha aumentado su
presencia con dos aviones más que en la anterior y un mayor número de efectivos. Además, también trabaja en Rumanía el destacamento Tigru, un radar de largo alcance que ayuda en el escudo aéreo de la OTAN.

El posicionamiento como uno de los principales aliados de la OTAN en la lucha contra Putin también se realiza desde territorio nacional. España fuel el primer país de la Unión Europea en ofrecerse a formar a soldados ucranianos utilizando instalaciones nacionales. La misión, que ahora forma parte de otra de la Unión Europea, se desarrolla desde el pasado 14 de noviembre en el Toledo Training Command, y en ella participan 40 instructores españoles que han dejado su destino en Pamplona para formar a los soldados que tratan de vencer a Putin en el frente.

Crímenes de guerra en Ucrania. Lee aquí.

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